NUESTRO LEGADO

SÍ A LAS TRADICIONES NO AL TRADICIONALISMO

El tema de las tradiciones puede ser motivo de discusión pues algunas personas consideran que no van de la mano con la Palabra de Dios. Otros consideran que son muy necesarias y se apegan tanto a ellas poniéndolas en un nivel de importancia que las colocan por arriba de cualquier otro concepto o persona. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿Son buenas o malas las tradiciones? ¿Qué de bueno puede dejarnos a nuestra vida practicar algunas tradiciones?

Es interesante notar que Dios sí apeló a formar tradiciones. Él utilizó con el pueblo de Israel una palabra muy interesante que exhortaba no sólo a identificar elementos culturales o tradicionales sino que los animaba a vivir una vida práctica de acuerdo a lo que ellos debían creer. La palabra “recordar” en el libro de Deuteronomio los remontaba a entender elementos culturales, históricos y por consiguiente tradicionales. ¿Qué debemos entender entonces por tradiciones? En el presente documento se expresan tres escenas aisladas, las cuales reflejan la palabra que Dios pronunció de manera enfática al pueblo de Israel y denotan una tradición muy importante “Acuérdate” (7:18; 8:2-6 y 9:7).

I.EL RECORDATORIO DE LA LIBERACIÓN “DIOS EXHORTÓ A ISRAEL A RECORDAR LA GRAN LIBERACIÓN DE EGIPTO DT. 7:18. (7:1-18)

Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú,
2 y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
3 Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo.
4 Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto.
5 Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares destruiréis, y quebraréis sus estatuas, y destruiréis sus imágenes de Asera, y quemaréis sus esculturas en el fuego.
Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.
7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;
8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.
9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;
10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago.
11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.
12 Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.
13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados.
15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.
16 Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.
17 Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?
18 no tengas temor de ellas; acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto;

El pueblo de Israel, siempre se ha visto como un ejemplo análogo a nuestra vida. Al parecer Dios permitió todos esos acontecimientos en Israel, para que hoy en día, nosotros podamos aprender tanto de lo bueno como de lo malo. Sin embargo, muchas veces actuamos igual que Israel; haciendo lo malo, a pesar de que ya sabemos las consecuencias que éste tuvo. Este primer recordatorio nos lleva a inmortalizar la liberación de Israel, pero nos hace pensar en liberaciones que Dios mismo nos ha dado. En situaciones donde nosotros pensamos que todo está en contra nuestra, e incluso cuando nuestra vida está en peligro.

Esta primera escena nos ayuda no solo a recordar la liberación de Dios a Israel, sino también las liberaciones que Dios nos ha dado en situaciones difíciles del pasado. Por lo tanto, nos impele a mantener una identidad con el pueblo de Dios, nos mueve a una sensación de seguridad y respaldo por Dios y nos invita a vivir una vida práctica de acuerdo a la Palabra de Dios.

II.EL RECORDATORIO DE LA PROVISIÓN DIVINA “DIOS EXHORTÓ A ISRAEL A RECORDAR LA PROVISIÓN DIVINA DE LA PEREGRINACIÓN DT. 8:2-6.

Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.
2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.
3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.
4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.
5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.
6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole.

Otro tipo de recordatorio, es el de la provisión en medio de un periodo histórico. Dios se había encargado que el pueblo de Dios no tuviera necesidad de alimentos o de vestido. Hay ocasiones donde Dios nos ha provisto en medio de las cosas que parecen adversas. En otras palabras, el recordar la forma en la que Dios actúo con Israel y de cómo ha actuado con nosotros en su provisión nos debe mover a mantener una identidad con el Pueblo de Dios y a mantener una seguridad y respaldo de Dios en nuestras vidas. La biblia misma nos dice que Dios es dueño de todo y además es el proveedor. En ese sentido Dios es predecible e impredecible a la vez. Es predecible porque sabemos que siempre va a proveer pero es impredecible porque muchas veces no sabemos cómo va a proveer.

Por esta razón, el recordar la provisión que Dios ha tenido en nuestra vida a lo largo de las situaciones difíciles o momentos de bonanza, también nos invita a tener una actitud de sentido de pertenencia, de protección, pero también a vivir una vida práctica y en agradecimiento a su provisión.

III.EL RECORDATORIO DEL PECADO PASADO “DIOS EXHORTÓ A ISRAEL A RECORDAR EL PECADO PASADO DURANTE SU PEREGRINACIÓN DT. 9:7.

¿Quién de nosotros puede decir que está libre de pecado? Dios y nosotros mismos sabemos que nadie está libre de pecado. El pueblo de Israel en medio de la adversidad provocó la ira a Dios, y Dios deja en claro que su pecado no fue agradable.
El pecado de Israel durante su peregrinar, fue el no recordar el poder de Dios, reclamar por el alimento, cuando Moisés pego a la roca, cuando no reconocieron los espías que podían entrar a conquistar la tierra. Dios sabe nuestro pecado, él sabe nuestros errores. Sin embargo, él nos tiene donde estamos por su pura misericordia. Pero así como Dios nos hace recordar las cosas que él ha hecho, nos hace recordar la misericordia y a través de ésta darnos cuenta que debemos ser humildes reconociendo que todo se lo debemos a Dios y a su poder.
La palabra de Dios dice: “ Acuérdate; no olvides cómo provocaste a ira al SEÑOR tu Dios en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes contra el SEÑOR.8 Hasta en Horeb provocasteis a ira al SEÑOR, y el SEÑOR se enojó tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.9 Cuando subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el SEÑOR había hecho con vosotros, me quedé en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua”. Recordar eventos bíblicos por medio de tradiciones nos mueve a una identidad con el pueblo de Dios, a un sentimiento de protección por parte de Dios y a una vida práctica en los estatutos de Dios.

Las tradiciones y en general nuestro legado, siempre serán importantes en nuestra vida. Siempre funcionarán como una alerta ante nuevos conceptos, ante nuevas ideas o incluso nuevos retos. Nuestro legado nos da identidad, nos permite tener una plataforma de arranque y sobre todo, tener un sentido de pertenencia, protección y a manifestar de manera práctica de qué estamos hechos. El pertenecer a una institución como la UMAD nos debe movernos a sentirnos orgullosos de ese legado que Juan Wesley instituyó, a tener un sentido de pertenencia y protección, pero también a proclamar por medio de nuestra vida el amor de Dios.

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